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¿En el menú macrista, la EX FUNCIONARIA KIRCHNERISTA Graciela Ocaña, viene a ser un PERMITIDO?

Mauricio Macri y Graciela Ocaña.

Apenas conocido el “pase” de Graciela Ocaña surgió la pregunta: “¿Cómo, no era que en nuestras filas no aceptábamos a personas directamente vinculadas o con pasado kirchnerista”?

Los sorprendidos no fueron pocos. Obviamente, los “militantes” que responden al presidente Mauricio Macri estuvieron entre los primeros, aunque no así los “dirigentes”.

Precisamente, muchos coinciden –y recuerdan- que fue el propio presidente de la Nación y fundador del Pro, Mauricio Macri, quien dio la orden de cerrar filas en su partido político respecto a un mandamiento fundamental: “No incorporarás a nuestras filas a referentes que tengan un pasado kirchnerista”.

Corría 2015 y las elecciones presidenciales estaban en el centro de la escena política nacional. Las alianzas y acuerdos de la oposición para destronar del poder al kirchnerismo estaban a la orden del día y, en el marco de los pases que se visualizaban, el propio Macri se encargó de aclarar que nunca sumaría en sus listas de candidatos a personajes con pasado o ADN “K”.

Muchos recuerdan que ante la hipótesis de cerrar una especie de entendimiento con el candidato del Frente Renovador, Sergio Massa, el primer escollo fue, justamente, que había sido jefe de Gabinete de Cristina Fernández de Kirchner. Allí fue cuando Macri se mostró inflexible con los dirigentes de su partido, consciente que para derrotar al oficialismo la oferta electoral debía estar conformada por candidatos sin un mínimo pasado K.

Tal vez, con el triunfo consumado en 2015 y el acceso a la presidencia de la Nación con candidatos “puros” fue lo que le dio la razón a Macri, convencido de que la sociedad finalmente respaldó aquella exigencia partidaria hacia adentro y hacia afuera: había que derrotar al kirchnerismo con una lista sin ese historial.

Ya en el poder y con las elecciones 2017 en la mira, el macrismo aspira a consolidar su poder que le permita legitimar sus políticas. Y ahí entró en escena la diputada porteña Graciela Ocaña, quien fue funcionaria de Néstor Kirchner (interventora en el PAMI) y luego ministra de Salud de Cristina Fernández de Kirchner.

Antes de su pasado como funcionaria de los dos gobiernos kirchneristas, Ocaña supo ser una estrecha colaboradora de Elisa Carrió, con quien compartió el bloque ARI.   

Recién recibida con los brazos abiertos por la “plana mayor” del macrismo –el propio Macri, el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta y la gobernadora María Eugenia Vidal- en Casa Rosada, Ocaña suena para ser integrante de la lista de candidatos a diputados nacionales por Cambiemos.

En este caso, quedó en evidencia que su pasado K resultó ser una cuestión menor. Y en política, las contradicciones son moneda corriente. 

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